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viernes, 9 de noviembre de 2012

"El malo" de Gil Gilbert (proyecto sobre cuentos latinoamericanos)


“EL MALO”
 de ENRIQUE GIL GILBERT


Duérmase niñito,
duérmase por Dios;
duérmase niñito
que allí viene el cuco,
¡ahahá! ¡ahahá!

Y Leopoldo elevaba su destemplada voz meciéndose a todo vuelo en la hamaca, tratando de arrullar a su hermanito menor.
—¡Er moro!
Así lo llamaban porque hasta muy crecido había estado sin recibir las aguas bautismales.
—¡Er moro! ¡Jesú, qué malo ha de ser!
—¿Y nuá venío tuabía la mala pájara a gritajle?
—Iz que cuando uno es moro la mala pájara pare...
—No: le saca los ojitos ar moro.

San José y la virgen
fueron a Belén
a adorar al niño
y a Jesús también.
María lavaba,
San José tendía
los ricos pañales
que el niño tenía,
¡ahahá! ¡ahahá!

Y seguía meciendo. El cuerpo medio torcido, más elevada una pierna que otra, sólo la más prolongada servía de palanca mecedora. En los labios un pedazo de res: el “rompe camisa”.
Más sucio y andrajoso que un mendigo, hacía exclamar a su madre:
—¡Si ya nuai vida con este demonio! ¡Vea: si nuace un ratito que lo hei bestío y ya anda como de un mes!
Pero él era impasible. Travieso y malcriado por instinto. Vivo; tal vez demasiado vivo.
Sus pillerías eran porque sí. Porque se le antojaba hacerlo.
Ahora su papá y su mamá se habían ido al desmonte. Tenía que cocinar. Cuidar a su hermanito. Hacerlo dormir, y cuando ya esté dormido, ir llevando la comida a sus taitas. Y lo más probable era que recibiera su cueriza.
Sabía sin duda lo que le esperaba. Pero aunque ya el sol “estaba bastante paradito”, no se preocupaba de poner las ollas en el fogón. Tenía su cueriza segura. Pero ¡bah!
¿Qué era jugar un ratito?... Si le pagaban le dolería un ratito y... ¡nada más! Con sobarse contra el suelo, sobre la yerba de la virgen...
Y viendo que el pequeño no se dormía se agachó; se agachó hasta casi tocarle la nariz contra la de él.
El bebé, espantado, saltó, agitó las manecitas. Hizo un gesto que lo afeaba y quiso llorar.
—¡Duérmete! —ordenó.
Pero el muy sinvergüenza en lugar de dormirse se puso a llorar.
—Vea ñañito: ¡duérmase que tengo que cocinar!
Y empleaba todas las razones más convincentes que hallaba al alcance de su mentalidad infantil.
El bebé no hacía caso.
Recurrió entonces a los métodos violentos.
—¿No quieres dormirte? ¡Ahora verás! Cogiólo por los hombritos y lo sacudió.
—¡Si no te duermes verás!
Y más y más lo sacudía. Pero el bebé gritaba y gritaba sin dormirse.
—¡Agú! ¡Agú! ¡Agú!
—Parece pito, de esos pitos que hacen con cacho e toro y ombligo de argarrobo.
Y le parecía bonita la destemplada y nada simpática musiquita.
¡Vaya! Qué gracioso resultaba el muchachito, así, moradito, contrayendo los bracitos y las piernitas para llorar.
—¡Ji, ji, ji! ¡Cómo si ase! ¡Ji, ji, ji!
Si él hubiera tenido senos como su mamá, ya no lloraría el chico, pero... ¿Por qué no tendría él?...
...Y él sería cuando grande como su papá...
Iría...
—¡Agú! ¡Agú! ¡Agú!
¡Carambas, si todavía lloraba su ñaño!
Lo bajó de la hamaca.
—¡Leopordo!
—Mande.
—¿Nuás visto mi gallina fina?
—¡Yo no hei visto nada!
Y la Chepa se alejaba murmurando:
—¡Si es malo-malo-malo-como er mesmo malo!
¡Vieja majadera! Venir a buscar gallinas cuando él tenía que hacer dormir a su ñaño y cocinar... Y ya el sol “estaba más paradito que endenantes”.
¡Qué gritón el muchacho! Ya no le gustaba la musiquita.
Y se puso a saltar alrededor de la criatura. Saltaba. Saltaba. Saltaba.
Y los ocho años que llevaba de vida se alegraron como nunca se habían alegrado.
Si había conseguido hacerlo callar, lo que pocas veces conseguía...
Y más todavía, se reía con él... ¡ Con él que nadie se reía!
Por eso tal vez era malo.
¿Malo? ¿Y qué sería eso? A los que les grita la lechuza antes de que los lleven a la pila, son malos... ¡Y a él dizque le había gritado!
Pero nadie se reía con él.
—No te ajuntes con er Leopordo —había oído que le decían a los otros chicos—. ¡No te ajuntes con ese ques malo!
Y ahora le había sonreído su hermanito. ¡Y dizque los chiquitos son angelitos!
—¡Guio! ¡Güio!
Y saltaba y más saltaba a su alrededor. De repente se paró.
—¡Ay!
Lloró. Agitó las manos. Lo mismo había hecho el chiquito.
—¿Y de onde cayó er machete?
Tornaba los ojos de uno a otro lado.
—¿Pero de onde caería? ¿No sería er diablo?
Y se asustó. El diablo debía estar en el cuarto.
—¡Uy!
Sus ojos se abrieron mucho... mucho... mucho...
Tanto que de tan abiertos se le cerraron. ¡Le entró tanto frío en los ojos! Y por los ojos le pasó al alma.
El chiquito en el suelo... y él viendo: sobre los pañalitos... una mancha como de fresco de pitahaya... no... si era... como de tinta de mangle... y salía y salía... ¡qué colorada!
Pero ya no lloraba.
—¡Ñañito!
No, ya no lloraba. ¿Qué le había pasado? ¿Pero de dónde cayó el machete? ¡El diablo!
Y asustado salió. Se detuvo apenas dejó el último escalón de la escalera. ¿Y si su mamá le pegaba? ¡Como siempre le pegaban...!
Volvió a subir... Otra vez estaba llorando el chiquito... ¡Sí! Sí estaba llorando... ¡Pero cómo lloraba! ¡Si casi no se le oía!
—¡Oi! ¡Cómo se ha manchao! ¡Y qué colorao! ¡Qué colorao questá! ¡Si toíto se ha embarrao!
Fue a deshacerle el bulluco de pañales. Con las puntas del índice y del pulgar los cogía: ¡tanto miedo le daban!
Eso que le salía era como la sangre que le salía a él cuando se cortaba los dedos mientras hacía canoítas de palo de balsa.
Eso que le salía era sangre.
—¿Cómo caería er machete?
Allí estaba el diablo...
El diablo. El diablo. El diablo.
Y bajó. No bajó. Se encontró sin saber cómo, abajo. Corrió en dirección “al trabajo” de su papá.
—¡Yo no hei sío! Yo no hei sío.
Y corría.
Lo vio pasar todo el mundo.
Los hijos de la Chepa. Los de la Meche. Los de la Victoria. Los de la Carmen. Y todos se apartaban.
—¡Er malo!
Y se quitaban.
—¿Lo ves cómo llora y cómo habla? ¡Se ha gorbido loco! ¡No se ajunten con él que la lechuza le ha gritao!
Pero él no los veía.
El diablo... su hermanito... ¿cómo fue? El diablo... El malo... El... ¡El que le decían el malo!
—¡Yo no jui! ¡Yo no jui! ¡Si yo no sé!
Llegó. Los vio de lejos. Si les decía le pegaban... No: él les decía...
Y avanzó:
—¡Mama! ¡Taita!
—¿Qué quieres vos aquí? ¿No te dejé cuidando ar chico?
Y lloró asustado. Y vio:

El diablo.
Su hermanito.
El machete.

—Si yo no jui... ¡Sólito no más se cayó! ¡Er diablo!
—¿Qué ha pasado?
—En la barriguita... ¡pero yo no jui! ¡Si cayó sólito! ¡Naiden lo atacó! ¡Yo no jui!
Ellos adivinaron.
¡Y corrieron! Él asustado. Ella llorosa y atrás. ¡Leopoldo con un espanto más grande que la alegría de cuando su hermanito le sonrió!
Para todos pasó como algo inusitado ver corriendo como locos a toda la familia.
Algunos se reían. Otros se asustaban. Otros quedaban indiferentes.
Los muchachos se acercaban y preguntaban:
—¿Qué ha pasao?
Hablaban por primera vez en su vida al malo.
—¡Yo nuei sío! ¡Jue er diablo!
Y se apartaban de él.
¡Lo que decía!
Y subieron todos y todos vieron y ninguno creyó en lo que veía. Sólo él —el malo— asustado, tan asustado que no hablaba —cosa rara en él— desgreñado, sucio, hediondo a sudor, miraba y estaba convencido de que era cierto lo que veían.
Y sus ojos interrogaban a todos los rincones. Creía ver al diablo.
La madre lloró.
Al quitarle los pañales vio con los ojos enturbiados por el llanto lo que no hubiera querido ver...
Pero ¿quién había sido?
Juan, el padre, explicó: como de costumbre él había dejado el machete entre las cañas... él, nadie más que él, tenía la culpa.
No. Ellos no lo creían. Había sido el malo. Ellos lo acusaban.
Leopoldo llorando imploraba:
—¡Si yo no jui! Jue er diablo.
—¡Er diablo eres vos!
—¡Yo soy Leopordo!
—Tu taita ej er diablo, no don Juan.
—Mentira —gritó la madre ofendida.
Y la vieja Victoria, bruja y curandera, arguyó con su voz cascada:
—¡Nuasido otro quer Leopordo, porque ér ej er malo! ¡Y naiden más quer tiene que haber sido!
Leopoldo como última protesta:
—¡Yo soy hijo e mi taita!
Todos hacían cruces.
Había sido el malo. Tenía que ser. Ya había comenzado. Después mataría más.
—¡Hay que decirle ar Político er pueblo!
Se alejaban del malo. Entonces él sintió repulsión de ellos. Fue la primera vez que odió.
Y cuando todos los curiosos se fueron y quedaron solos los cuatro, María, la madre, lloró. Mientras Juan se restregaba una mano con otra y las lágrimas rodaban por sus mejillas.
María vio al muerto... ¡Malo, Leopoldo, malo! ¡Mató a su hermanito, malo! Pero ahora vendría el Político y se lo llevaría preso... Pobrecito. ¿Cómo lo tratarían? Mal porque era malo. Y con lo brutos que eran los de la rural. ¡Pero había matado a su hermanito! Malo, Leopoldo, malo... Lo miró. Los ojos llorosos de Leopoldo se encontraron suplicantes con los de ella.
—¡Yo no hei sío, mama!
La vieja Victoria subió refunfuñando:
—¡Si es ques malo de nación: es ér, er malo, naiden más que ér!
María abrazó a su hijo muerto... ¿Y el otro? ¿El Leopoldo ?... ¡No, no podía ser!
Corrió, lo abrazó y lo llevó junto al cadáver. Y allí abrazó a su hijo muerto y al vivo.
—¡Mijito! ¡Pobrecito!
—Le gritó la lechuza...
El machete viejo, carcomido, manchado a partes de sangre, a partes oxidado, negro, a partes plateado, por no sé qué misterio de luz, parecía reírse.
—¡Es malo, malo Leopoldo!

Gil Gilbert, Enrique. En Seymour Menton. El cuento hispanoamericano.
Cuarta edición, FCE, México, 1991. pp.281-288

lunes, 9 de abril de 2012

Proyecto 9 Poesía de avanzada. 1er grado de secundaria

¡Hola Chicos!
Les deseo felices Pascuas y espero que estén disfrutando estos días de descanso en compañía de su familia y amigos.
A continuación les presento las actividades que deben realizar esta semana y entregar puntualmente el próximo lunes 16 de abril.
Primero deben acceder a la siguiente liga:
Deben leer y escuchar atentamente las actividades indicadas en cada diapositiva.
1. Escuchar el poema de Mario Benedetti de la diapositiva 1.
2. Después deben responder en su cuaderno la pregunta de la diapositiva 2, y hacer la lista que les piden en la diap. 3, eso ya lo saben porque cada uno ha investigado al menos uno de los movimientos de vanguardia (creacionismo, ultraísmo, dadaísmo, etc.).
3. En su cuaderno también, deben anotar, a manera de mapa conceptual (muy bonito y de colores) los elementos del lenguaje poético de la diap. 4.
4. Deben leer con mucha atención la diapositiva 5 y escuchar atentamente las instrucciones, pues deben escribir poemas similares a los ejemplos mostrados de cada elemento. Son siete en total. Yo les pongo a continuación un par que escribí haciendo yo misma el ejercicio.
La cachora paleolítica
Ríe con estruendo, no se tapa con la mano, porque esta no le alcanza,
para comer prefiere, la elegantez de su longa lengua.

Para el amor no hay cielo, amor, yo mismo soy el amor disfrazado de beso,
sueño,
deseo,
abrazo,
poema sin verso,
palabra sin poesía,
grito trémulo
aAaAaAhHhH
locura mesurada.

5. Por último, deben copiar los caligramas que vienen en la diapositiva siete.
El resto de actividades las realizaremos en el salón de clases.
Recuerden que la finalidad de esta tarea es que identifiquen los elementos de la poesía tradicional y vean cómo se contraponen a la poesía de vanguardia, que es mucho más libre, lúdica y por qué no, alocada.
Les recomiendo que hagan los ejercicios con tiempo y no dejen todo para el domingo porque les parecerá mucha tarea. Además, escribir poemas no es muy sencillo cuando no se tiene práctica.
Cualquier duda que tengan me pueden consultar SÓLO por este medio, en facebook no les contestaré nada. No olviden que cada comentario vale un sello.
¡Buena suerte y nos vemos el lunes!

viernes, 10 de febrero de 2012

1º secundaria. Mesa redonda y debate


Hola jóvenes:
Aquí está la lista de criterios.
También agrego una lista de ligas que les pueden proporcionar más datos sobre el tema de su tríptico: www.salesianoscam.org/opcionpreferencial/.../lamesaredonda.doc
¡Qué tengan bonito fin de semana!

lunes, 30 de enero de 2012

1º de secu "Para estar al día"


Hola Chicos:
Primero que nada quiero agradecerles sus cartas tan lindas y llenas de amor para su servidora, sinceramente fue muy lindo leer cada una de ellas y me dieron muchos ánimos. ¡Ah! y la bolsa también estuvo genial.
Pues como ya ven que soy súper buena onda les hice la tarea, ¡sí!, a continuación les compartiré una liga donde podrán ver y descargar las portadas de todos los periódicos del mundo.
Den clic en Todos los periódicos y se abrirá la página de kiosko.net. En la barra negra, a su derecha, le pinchan a Iberoamérica y se desplegará una pestaña hacia abajo, escogen México y aparecerán las portadas de los periódicos más importantes del país. Para ver las portadas de días anteriores, igual, sobre la barra negra, a la derecha, encontrarán un recuadro de búsqueda que dice hemeroteca, ahí se desplegarán las fechas para que seleccionen las del día 25 y 26 de enero. Ya que tengan la portada deseada pueden descargar la imagen para imprimirla o si dan clic sobre ella, kiosko.net los enviará a la página oficial del periódico.
Espero que se les facilite la búsqueda y que puedan utilizar esta infrmación para el resto de sus materias.
¡No olviden poner sus comentarios!

domingo, 29 de enero de 2012

2º año. Criterios para la Revista

Hola de nuevo mis queridos compañeros de segundo grado:
Un poquito tarde pero aquí les dejo la lista de criterios que los guiará para que su producto quede de 10.
También agrego dos ligas de sitios que les podrán dar una mejor idea sobre los textos temáticos y los comentarios literarios.
http://comentariosliterarios.com/. Al revisar esta liga se darán cuenta que no es necesario escribir muchísimo para comentar un texto literario.
Temas literarios. Esta liga los llevará al artículo de una joven que habla sobre los temas clásicas de la Literatura en todos los tiempos.
En el Prefacio de El retrato de Dorian Gray, leerán las ideas que Óscar Wilde tiene sobre la Literatura y el arte en general.
Si dan clic sobre la imagen de la lista, esta se hará más grande para que puedan copiarla.

miércoles, 23 de noviembre de 2011

Para sección secundaria. Mesa redonda y Resumen de textos informativos


Chicos de la escolta de 1er año e inasistentes:
Les agrego el vínculo a la práctica que hicimos hoy en clase.
Primero hay que leer, luego resumir los párrafos y por último ordenarlos para crear un texto informativo coherente.
Por favor, dejen sus comentarios para saber que alguien sí está atendiendo y no pierdo mi tiempo. Feliz tarde.

A los de 2º de secundaria:
AQUÍ ESTÁ LA TABLA DE EVALUACIÓN.
Lean cada punto para que se cercioren de que cumplirán con ellos en su presentación de mañana, cuiden también su imagen personal, vayan con el uniforme completo y bien peinados.

Nota: Aquí les pego la liga a nuestro nuevo grupo de FB, para que no tengan pretexto de no estar conectados, ¿eh? Ruth es la administradora de secundaria e Israel el administrador de preparatoria, si ellos son sus amigo de FB, pídanles que los agreguen al grupo. https://www.facebook.com/groups/125125277598746/


miércoles, 16 de noviembre de 2011

Proyecto 5 "¿Cómo te informo?" 1º de secundaria

En esta entrada le doy la bienvenida a los alumnos de 1er grado de secundaria del IMAH. Es para mí un placer establecer contacto con ustedes por este medio.
A continuación encontrarán el hipervínculo que los llevará a un programa interactivo que, brevemente, les explicará cómo se clasifican los distintos tipos de texto.

Son 10 diapositivas interactivas que contienen actividades, es importante que lean con atención y realicen en su cuaderno de Español, las actividades solicitadas a continuación:
1. En la diapositiva no.2, en la parte inferior derecha hay una leyenda que dice "Repasemos sobre: ¿cómo hacer una lluvia de ideas?" den click y se abrirá una ventana con un esquema explicativo sobre lo que es una lluvia de ideas. Cópienlo en su cuaderno.
2. En la diapositiva 3 aparecen unas imágenes que los remitirán a la definición de cada tipo de texto. Lean y escuchen cada una con atención para que puedan notar sus diferencias y realizar la siguiente actividad.
3. Copien la tabla de la diapositiva no. 6 y complétenla con lo leído anteriormente.
Eso es todo por esta ocasión chicos, está súper sencillo, ¿no?
Recuerden que deben anotar su nombre aquí abajo, donde dice comentarios, para verificar que no tuvieron problema con encontrar este blog o para abrir las actividades.
Y no olviden que mañana jueves es nuestra súper campaña de limpieza


martes, 15 de noviembre de 2011

Mesa Redonda

¡Qué tal Chicos!
Aquí anoto la liga de la página que contiene una excelente definición de mesa redonda. Sé que es muy importante que su tabla rítmica quede perfecta para este 20 de noviembre; pero eso no debe ser motivo de atraso en nuestros proyectos.
Si todos le echamos ganas, aprenderemos mucho más y mejor y seremos personas completas.
No olviden que el jueves debemos asistir con ropa informal y herramientas para nuestra gran campaña de limpieza en el colegio.
También quiero aprovechar para felicitar a Mario Vega por su trabajo en stop motion sobre el cuento de "El malo"; esperemos que lo termine pronto para proyectarlo en algún evento del Instituto.

jueves, 10 de noviembre de 2011

Stop Motion

¡Qué tal chicos!
Sin querer queriendo me encontré este artículo de un blogger recomendado por el periódico español El País. Habla sobre el stop motion y cómo ha ido evolucionando hasta nuestros días.
Denle una leída y sobre todo, vean los vídeos, el de El hotel eléctrico está divertido, los demás son muy curiosos, el del chico que viaja a China es genial.
Espero que esto les ayude con su proyecto libre.
Saludos y espero sus comentarios

lunes, 3 de octubre de 2011

Cuento "El Malo"

Aquí está "El Malo". Léanlo con mucha atención y traten de imaginar que es un niño muy pequeñito el que lo está narrando.

Duérmase niñito,
duérmase por Dios;
duérmase niñito
que allí viene el cuco,
¡ahahá! ¡ahahá!
Y Leopoldo elevaba su destemplada voz meciéndose a todo vuelo en la hamaca, tratando de arrullar a su hermanito menor.
—¡Er moro!
Así lo llamaban porque hasta muy crecido había estado sin recibir las aguas bautismales.
—¡Er moro! ¡Jesú, qué malo ha de ser!
—¿Y nuá venío tuabía la mala pájara a gritajle?
—Iz que cuando uno es moro la mala pájara pare...
—No: le saca los ojitos ar moro.

San José y la virgen
fueron a Belén
a adorar al niño
y a Jesús también.
María lavaba,
San José tendía
los ricos pañales
que el niño tenía,
¡ahahá! ¡ahahá!

Y seguía meciendo. El cuerpo medio torcido, más elevada una pierna que otra, sólo la más prolongada servía de palanca mecedora. En los labios un pedazo de res: el “rompe camisa”.
Más sucio y andrajoso que un mendigo, hacía exclamar a su madre:
—¡Si ya nuai vida con este demonio! ¡Vea: si nuace un ratito que lo hei bestío y ya anda como de un mes!
Pero él era impasible. Travieso y malcriado por instinto. Vivo; tal vez demasiado vivo.
Sus pillerías eran porque sí. Porque se le antojaba hacerlo.
Ahora su papá y su mamá se habían ido al desmonte. Tenía que cocinar. Cuidar a su hermanito. Hacerlo dormir, y cuando ya esté dormido, ir llevando la comida a sus taitas. Y lo más probable era que recibiera su cueriza.
Sabía sin duda lo que le esperaba. Pero aunque ya el sol “estaba bastante paradito”, no se preocupaba de poner las ollas en el fogón. Tenía su cueriza segura. Pero ¡bah!
¿Qué era jugar un ratito?... Si le pagaban le dolería un ratito y... ¡nada más! Con sobarse contra el suelo, sobre la yerba de la virgen...
Y viendo que el pequeño no se dormía se agachó; se agachó hasta casi tocarle la nariz contra la de él.
El bebé, espantado, saltó, agitó las manecitas. Hizo un gesto que lo afeaba y quiso llorar.
—¡Duérmete! —ordenó.
Pero el muy sinvergüenza en lugar de dormirse se puso a llorar.
—Vea ñañito: ¡duérmase que tengo que cocinar!
Y empleaba todas las razones más convincentes que hallaba al alcance de su mentalidad infantil.
El bebé no hacía caso.
Recurrió entonces a los métodos violentos.
—¿No quieres dormirte? ¡Ahora verás! Cogiólo por los hombritos y lo sacudió.
—¡Si no te duermes verás!
Y más y más lo sacudía. Pero el bebé gritaba y gritaba sin dormirse.
—¡Agú! ¡Agú! ¡Agú!
—Parece pito, de esos pitos que hacen con cacho e toro y ombligo de argarrobo.
Y le parecía bonita la destemplada y nada simpática musiquita.
¡Vaya! Qué gracioso resultaba el muchachito, así, moradito, contrayendo los bracitos y las piernitas para llorar.
—¡Ji, ji, ji! ¡Cómo si ase! ¡Ji, ji, ji!
Si él hubiera tenido senos como su mamá, ya no lloraría el chico, pero... ¿Por qué no tendría él?...
...Y él sería cuando grande como su papá...
Iría...
—¡Agú! ¡Agú! ¡Agú!
¡Carambas, si todavía lloraba su ñaño!
Lo bajó de la hamaca.
—¡Leopordo!
—Mande.
—¿Nuás visto mi gallina fina?
—¡Yo no hei visto nada!
Y la Chepa se alejaba murmurando:
—¡Si es malo-malo-malo-como er mesmo malo!
¡Vieja majadera! Venir a buscar gallinas cuando él tenía que hacer dormir a su ñaño y cocinar... Y ya el sol “estaba más paradito que endenantes”.
¡Qué gritón el muchacho! Ya no le gustaba la musiquita.
Y se puso a saltar alrededor de la criatura. Saltaba. Saltaba. Saltaba.
Y los ocho años que llevaba de vida se alegraron como nunca se habían alegrado.
Si había conseguido hacerlo callar, lo que pocas veces conseguía...
Y más todavía, se reía con él... ¡ Con él que nadie se reía!
Por eso tal vez era malo.
¿Malo? ¿Y qué sería eso? A los que les grita la lechuza antes de que los lleven a la pila, son malos... ¡Y a él dizque le había gritado!
Pero nadie se reía con él.
—No te ajuntes con er Leopordo —había oído que le decían a los otros chicos—. ¡No te ajuntes con ese ques malo!
Y ahora le había sonreído su hermanito. ¡Y dizque los chiquitos son angelitos!
—¡Guio! ¡Güio!
Y saltaba y más saltaba a su alrededor. De repente se paró.
—¡Ay!
Lloró. Agitó las manos. Lo mismo había hecho el chiquito.
—¿Y de onde cayó er machete?
Tornaba los ojos de uno a otro lado.
—¿Pero de onde caería? ¿No sería er diablo?
Y se asustó. El diablo debía estar en el cuarto.
—¡Uy!
Sus ojos se abrieron mucho... mucho... mucho...
Tanto que de tan abiertos se le cerraron. ¡Le entró tanto frío en los ojos! Y por los ojos le pasó al alma.
El chiquito en el suelo... y él viendo: sobre los pañalitos... una mancha como de fresco de pitahaya... no... si era... como de tinta de mangle... y salía y salía... ¡qué colorada!
Pero ya no lloraba.
—¡Ñañito!
No, ya no lloraba. ¿Qué le había pasado? ¿Pero de dónde cayó el machete? ¡El diablo!
Y asustado salió. Se detuvo apenas dejó el último escalón de la escalera. ¿Y si su mamá le pegaba? ¡Como siempre le pegaban...!
Volvió a subir... Otra vez estaba llorando el chiquito... ¡Sí! Sí estaba llorando... ¡Pero cómo lloraba! ¡Si casi no se le oía!
—¡Oi! ¡Cómo se ha manchao! ¡Y qué colorao! ¡Qué colorao questá! ¡Si toíto se ha embarrao!
Fue a deshacerle el bulluco de pañales. Con las puntas del índice y del pulgar los cogía: ¡tanto miedo le daban!
Eso que le salía era como la sangre que le salía a él cuando se cortaba los dedos mientras hacía canoítas de palo de balsa.
Eso que le salía era sangre.
—¿Cómo caería er machete?
Allí estaba el diablo...
El diablo. El diablo. El diablo.
Y bajó. No bajó. Se encontró sin saber cómo, abajo. Corrió en dirección “al trabajo” de su papá.
—¡Yo no hei sío! Yo no hei sío.
Y corría.
Lo vio pasar todo el mundo.
Los hijos de la Chepa. Los de la Meche. Los de la Victoria. Los de la Carmen. Y todos se apartaban.
—¡Er malo!
Y se quitaban.
—¿Lo ves cómo llora y cómo habla? ¡Se ha gorbido loco! ¡No se ajunten con él que la lechuza le ha gritao!
Pero él no los veía.
El diablo... su hermanito... ¿cómo fue? El diablo... El malo... El... ¡El que le decían el malo!
—¡Yo no jui! ¡Yo no jui! ¡Si yo no sé!
Llegó. Los vio de lejos. Si les decía le pegaban... No: él les decía...
Y avanzó:
—¡Mama! ¡Taita!
—¿Qué quieres vos aquí? ¿No te dejé cuidando ar chico?
Y lloró asustado. Y vio:

El diablo.
Su hermanito.
El machete.

—Si yo no jui... ¡Sólito no más se cayó! ¡Er diablo!
—¿Qué ha pasado?
—En la barriguita... ¡pero yo no jui! ¡Si cayó sólito! ¡Naiden lo atacó! ¡Yo no jui!
Ellos adivinaron.
¡Y corrieron! Él asustado. Ella llorosa y atrás. ¡Leopoldo con un espanto más grande que la alegría de cuando su hermanito le sonrió!
Para todos pasó como algo inusitado ver corriendo como locos a toda la familia.
Algunos se reían. Otros se asustaban. Otros quedaban indiferentes.
Los muchachos se acercaban y preguntaban:
—¿Qué ha pasao?
Hablaban por primera vez en su vida al malo.
—¡Yo nuei sío! ¡Jue er diablo!
Y se apartaban de él.
¡Lo que decía!
Y subieron todos y todos vieron y ninguno creyó en lo que veía. Sólo él —el malo— asustado, tan asustado que no hablaba —cosa rara en él— desgreñado, sucio, hediondo a sudor, miraba y estaba convencido de que era cierto lo que veían.
Y sus ojos interrogaban a todos los rincones. Creía ver al diablo.
La madre lloró.
Al quitarle los pañales vio con los ojos enturbiados por el llanto lo que no hubiera querido ver...
Pero ¿quién había sido?
Juan, el padre, explicó: como de costumbre él había dejado el machete entre las cañas... él, nadie más que él, tenía la culpa.
No. Ellos no lo creían. Había sido el malo. Ellos lo acusaban.
Leopoldo llorando imploraba:
—¡Si yo no jui! Jue er diablo.
—¡Er diablo eres vos!
—¡Yo soy Leopordo!
—Tu taita ej er diablo, no don Juan.
—Mentira —gritó la madre ofendida.
Y la vieja Victoria, bruja y curandera, arguyó con su voz cascada:
—¡Nuasido otro quer Leopordo, porque ér ej er malo! ¡Y naiden más quer tiene que haber sido!
Leopoldo como última protesta:
—¡Yo soy hijo e mi taita!
Todos hacían cruces.
Había sido el malo. Tenía que ser. Ya había comenzado. Después mataría más.
—¡Hay que decirle ar Político er pueblo!
Se alejaban del malo. Entonces él sintió repulsión de ellos. Fue la primera vez que odió.
Y cuando todos los curiosos se fueron y quedaron solos los cuatro, María, la madre, lloró. Mientras Juan se restregaba una mano con otra y las lágrimas rodaban por sus mejillas.
María vio al muerto... ¡Malo, Leopoldo, malo! ¡Mató a su hermanito, malo! Pero ahora vendría el Político y se lo llevaría preso... Pobrecito. ¿Cómo lo tratarían? Mal porque era malo. Y con lo brutos que eran los de la rural. ¡Pero había matado a su hermanito! Malo, Leopoldo, malo...
Lo miró. Los ojos llorosos de Leopoldo se encontraron suplicantes con los de ella.
—¡Yo no hei sío, mama!
La vieja Victoria subió refunfuñando:
—¡Si es ques malo de nación: es ér, er malo, naiden más que ér!
María abrazó a su hijo muerto... ¿Y el otro? ¿El Leopoldo ?... ¡No, no podía ser!
Corrió, lo abrazó y lo llevó junto al cadáver. Y allí abrazó a su hijo muerto y al vivo.
—¡Mijito! ¡Pobrecito!
—Le gritó la lechuza...
El machete viejo, carcomido, manchado a partes de sangre, a partes oxidado, negro, a partes plateado, por no sé qué misterio de luz, parecía reírse.
—¡Es malo, malo Leopoldo!
Fin

En este hipervínculo viene un análisis de "El Malo", no es para que lo copies, sino para que aclares las dudas que te haya dejado la lectura: http://elblogdemara5.blogspot.com/2010/08/el-malo-de-enrique-gil-gilbert.html

Estaría genial que ustedes propusieran un cuento para analizar, recuerden que en este proyecto debemos explorar indigenismos, regionalismos y extranjerismos.

Cuento "Beatriz, la polución"

En esta entrada le doy la bienvenida a los jóvenes de segundo de secundaria del IMAH. Aquí podrán encontrar el cuento que leímos en nuestra sesión de la semana pasada y sobre la que pueden hacer su comentario literario que es nuestro proyecto 2. En la entrada siguiente encontrarán el cuento de "El Malo", para que lo terminen de leer.

Por favor, lean ambos cuentos y si tiene alguna duda, déjenla en los comentarios. (al final de esta entrada hay un botón que dice así "comentarios" con letras moradas). Al final de este cuento pueden encontrar un hipervínculo que los llevarán a páginas relacionadas con los cuentos latinoamericanos y especialmente con el autor de "Beatriz, la polución".

Beatriz, la polución

Mario Benedetti

Dijo el tío Rolando que esta ciudad se está poniendo imbancable de tanta polución que tiene. Yo no dije nada para no quedar como burra pero de toda la frase sólo entendí la palabra ciudad. Después fui al diccionario y busqué la palabra imbancable y no está. El domingo, cuando fui a visitar al abuelo le pregunté qué quería decir imbancable y él se ríó y me explicó con buenos modos que quería decir insoportable. Ahí sí comprendí el significado porque Graciela, o sea mi mami, me dice algunas veces, o más bien casi todos los días, por favor Beatriz por favor a veces te pones verdaderamente insoportable. Precisamente ese mismo domingo a la tarde me lo dijo, aunque esta vez repitió tres veces por favor por favor por favor Beatriz a veces te pones verdaderamente insoportable, y yo muy serena, habrás querido decir que estoy imbancable, y a ella le hizo gracia, aunque no demasiada pero me quitó la penitencia y eso fue muy importante. La otra palabra, polución, es bastante más difícil. Esa sí está en el diccionario. Dice, polución: efusión de semen. Qué será efusión y qué será semen. Busqué efusión y dice: derramamiento de un líquido. También me fijé en semen y dice: semilla, simiente, líquido que sirve para la reproducción. O sea que lo que dijo el tío Rolando quiere decir esto: esta ciudad se está poniendo insoportable de tanto derramamiento de semen. Tampoco entendí, así que la primera vez que me encontré con Rosita mi amiga, le dije mi grave problema y todo lo que decía el diccionario. Y ella: tengo la impresión de que semen es una palabra sensual, pero no sé qué quiere decir. Entonces me prometió que lo consultaría con su prima Sandra, porque es mayor y en su escuela dan clase de educación sensual. El jueves vino a verme muy misteriosa, yo la conozco bien cuando tiene un misterio se le arruga la nariz, y como en la casa estaba Graciela, esperó con muchísima paciencia que se fuera a la cocina a preparar las milanesas, para decirme, ya averigüé, semen es una cosa que tienen los hombres grandes, no los niños, y yo, entonces nosotras todavía no tenemos semen, y ella, no seas bruta, ni ahora ni nunca, semen sólo tienen los hombres cuando son viejos como mi padre o tu papi el que está preso, las niñas no tenemos semen ni siquiera cuando seamos abuelas, y yo, qué raro eh, y ella, Sandra dice que todos los niños y las niñas venimos del semen porque este liquido tiene bichitos que se llaman espermatozoides y Sandra estaba contenta porque en la clase había aprendido que espermatozoide se escribe con zeta. Cuando se fue Rosita yo me quedé pensando y me pareció que el tío Rolando quizá había querido decir que la ciudad estaba insoportable de tantos espermatozoides (con zeta) que tenía. Así que fui otra vez a lo del abuelo, porque él siempre me entiende y me ayuda aunque no exageradamente, y cuando le conté lo que había dicho tío Rolando y le pregunté si era cierto que la ciudad estaba poniéndose imbancable porque tenía muchos espermatozoides, al abuelo le vino una risa tan grande que casi se ahoga y tuve que traerle un vaso de agua y se puso bien colorado y a mí me dio miedo de que le diera un patatús y conmigo solita en una situación tan espantosa. Por suerte de a poco se fue calmando y cuando pudo hablar me dijo, entre tos y tos, que lo que tío Rolando había dicho se refería a la contaminación atmosférica. Yo me sentí más bruta todavía, pero enseguida él me explicó que la atmósfera era el aire, y como en esta ciudad hay muchas fábricas y automóviles todo ese humo ensucia el aire o sea la atmósfera y eso es la maldita polución y no el semen que dice el diccionario, y no tendríamos que respirarla pero como si no respiramos igualito nos morimos, no tenemos más remedio que respirar toda esa porquería. Yo le dije al abuelo que ahora sacaba la cuenta que mi papá tenía entonces una ventajita allá donde está preso porque en ese lugar no hay muchas fábricas y tampoco hay muchos automóviles porque los familiares de los presos políticos son pobres y no tienen automóviles. Y el abuelo dijo que sí, que yo tenía mucha razón, y que siempre había que encontrarle el lado bueno a las cosas. Entonces yo le di un beso muy grande y la barba me pinchó más que otras veces y me fui corriendo a buscar a Rosita y como en su casa estaba la mami de ella que se llama Asunción, igualito que la capital de Paraguay, esperamos las dos con mucha paciencia hasta que por fin se fue a regar las plantas y entonces yo muy misteriosa, vas a decirle de mi parte a tu prima Sandra que ella es mucho más burra que vos y que yo, porque ahora sí lo averigüé todo y nosotras no venimos del semen sino de la atmósfera.

En esta página pueden leer más cuentos de él: ttp://sololiteratura.com/ben/selecciondecuentos.html

¡Aquí hay un video! http://www.youtube.com/watch?v=Cg3GfHo3EfU